TRAICIONES TRAICIONERAS

Soplan vientos de traición, así, así, así es que se traiciona podrá escucharse casi con toda segura seguridad en las próximas concentraciones del rebaño. Y es que el salto de talanquera está a la orden del día, desde hace más de once años, tanto que la talanquera ya tambalea por la cantidad de manos que en ella se han apoyado para saltar para allá y para acá, también por el peso de las manos que sobre ella se han posado.
El último gran traidor es Falcón. Traicionó a la revolución, esa que no ha hecho más que sostener un gobierno digno, alejado de cualquier práctica de corrupción de la cuarta república, para beneficio del pueblo, y que no hace más que defender el derecho de los trabajadores a la contratación colectiva y a un sindicalismo autónomo, así como el derecho de los gobernantes electos a ejercer sus competencias, apoyándolos al éxito de su gestión.
Falcón, no entiende que en este país hemos avanzado en la inclusión. Incluso incorporamos nuevos términos, mejor; nuevas categorías al bagaje discursivo de nuestra dirigencia, para asegurar que, también, los escuálidos se sientan representados e identificados con el proceso, por cuanto hay que entender que Venezuela es de todos.
Falcón debería entender, que aquí hay un gobierno soberano, tan soberano que ha logrado que esta República sea cada vez más retóricamente independiente, y que el concepto de soberanía se haya revolucionado, como todo, hasta hacer entender a nuestro rebaño que, nada más soberano, que suscribir convenios para la explotación petrolera con el mismísimo imperio, ya lo tenemos infiltrado y será cuestión de días para que salte la talanquera y se venga para este lado.
Ay frijolito XXI, usted debería entender que aquí estamos por la paz, que aquí nada ni nadie vendrá a hacernos saltar del camino de la paz, pues aquí tenemos a un pueblo armado, a una milicia armada y aquí no pasarán, no volverán, por eso no a los traidores de divisiones, aquí por la paz legamos a Bolivia.
Aquí, en esta República, hemos mejorado la seguridad ciudadana y eso es lo que no nos perdonan muchos traidores, son hasta traidores de chismes según los cuales se asesina a miles de venezolanos cada mes, cada año, en lo que son cifras traídas por los cabellos para descalificar nuestra gestión.
Ahora, ellos son los traidores, los que aprovechándose del pueblo que nos ha dado el respaldo, hoy conspiran con la oligarquía para acabar con esta revolución, pero los haré morder el polvo de la derrota una y otra vez, quedarán vueltos polvo, y no precisamente de esos, pues ni para eso servirán.
Despachar con descalificativos los cuestionamientos que desde la derecha, el centro, la izquierda y hasta desde la banca se hacen, es una vieja táctica para esconder las traiciones traicioneras que el propio traidor ha traído en su gestión y que muchos otros traidorcitos repiten para hacerse parecer líderes revolucionarios impolutos; de toda la vida, incluso hasta con historias de combatientes en las guerrillas venezolanas, bien alejados de los negociadores de oficio de la política criolla.
Pero eso no esconde la cruda realidad de la traición que ha sufrido el pueblo venezolano, que esperaba contar con un gobierno ejemplar, alejado de las perniciosas prácticas de la corrupción de la cuarta república, pero lo que ha hecho es perfeccionarlas en esta quinta.
Tampoco aquella que revela la traición sufrida por quienes esperaban un país en pleno progreso, no un país hundido en calamidades en materia de servicios básicos, infraestructura, seguridad, salud, salubridad, empleo.
No podrá esconderse el estrepitoso fracaso de quien traicionó a la patria, no de discurso, sino de hecho, por cuanto dilapidó la mayor fortuna que la nación haya tenido, mientras regalaba a diestra y siniestra lo que no es suyo a otros países.
Así pues, hay traiciones traicioneras, pero unas tienen más peso porque en su acción se llevan por delante la esperanza de un pueblo, al que se suman cada vez más ovejas descarriadas para acabar con las verdaderas traiciones.

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