UNIDAD PARA SALIR DEL DESASTRE

Este feliz año “revolucionario” ciertamente ha causado una “revolución” en todo el país y en todos los sectores, desde la simple economía familiar hasta el sector empresarial y productivo de nuestra nación por la devaluación del irónicamente Bolívar Fuerte.
Toda medida que tiende a devaluar nuestra moneda repercute directamente sobre la capacidad adquisitiva del venezolano pues el aumento del dólar ante nuestra moneda eleva aun más los precios de la mayoría de los bienes de consumo del venezolano. Si revisamos el estado de nuestra economía nos encontraremos con el gran deterioro y ESBARATAMIENTO del aparato productivo y esto sucede porque:
 En primer lugar la economía venezolana propiamente dicha, a no ser en lo que se refiere a la producción de petróleo, es casi inexistente.
 En segundo lugar, por la destrucción que ha hecho este gobierno del aparato productivo por medio de las expropiaciones, invasiones, duras y caprichosas normas para los empresarios, los diferentes impuestos creados, la dificultad para obtener dólares para la importación de materia prima, reposición de maquinas y bienes para producción trayendo como consecuencia que de 11mil empresas registradas cuando Chávez llego al poder, 4mil han desaparecido.
 En tercer lugar, la inseguridad jurídica ha hecho mella en los productores y nadie quiere invertir en el país para la producción de bienes, cuando más los empresarios se han convertido en importadores para revender en Venezuela aquello que es imposible producir en el país, por supuesto esto ha llevado a una dependencia notable del consumo venezolano con respecto de los bienes importados.
 En cuarto lugar, el régimen ha vivido improvisando con la política económica venezolana, como si se tratara del manejo de los recursos financieros del Presidente y no del patrimonio de todos los venezolanos, regalando, adicionalmente, gran parte de estos a mandatarios de otros países a quienes, seguramente, no les afectará la devaluación.
Así pues de esta manera cualquier encarecimiento de la divisa extranjera repercute directamente sobre en la calidad de vida del consumidor venezolano, sin obviar la muy previsible especulación y el desabastecimiento, cosa que este régimen esta orgánicamente incapacitado para combatir de forma eficiente y oportuna.
Las medidas anunciadas y puestas en práctica profundizaran la dependencia de Venezuela pues, aunque el gobierno ha dicho que junto a ellas se tomaran medidas para la producción en Venezuela, tales medidas no han sido señaladas y no se espera que lo hagan, así que la afirmación es un saludo a la bandera. El gobierno anuncia de nuevo expropiaciones, entre ellas la de un central azucarero, lo cual significaría que, incluso, la poca azúcar que se produce en el país (por ejemplo), sufrirá una merma, pues ya se sabe de la ineficiencia del gobierno para regentar cualquier empresa; la experiencia nos ha enseñado que cualquier empresa que cae en manos de los tenientes de Chávez va directo al fracaso. Cualquier bien que venga del exterior, especialmente los de uso electrodoméstico, ropa, calzado, vehículos, repuestos) costará, al menos, el doble ya que el precio del dólar de 2,15 a 4,30 significa una devaluación del ciento por ciento, es decir que por cualquier dólar para importación habrá que pagar el doble; así todo se encarecerá en la misma medida en el mercado nacional, a pesar de las amenazas de cierre que hoy penden sobre las empresas.
Tampoco se puede dejar de mencionar otro hecho gravísimo y es que esta medida pone en manos del gobierno una inmensa cantidad de bolívares que, en un año electoral, van a ser dirigidos irreversiblemente hacia la campaña con la pretensión de mantener el dominio de la Asamblea Nacional, a través del soborno con las misiones, la propaganda política, la compra de votos, etc. Ni que decir, también, de la regaladera a otros países, que proseguirá dado que no hay ningún organismo que controle los gastos de Chávez, ni tampoco la intención por parte de este de renunciar a su campaña de promoción externa.
Por el lado del consumidor éste se enfrentará al alza de precios en todos los órdenes, como hemos afirmado. Especialmente las personas que dependen de sueldos y salarios fijos y con poca capacidad adquisitiva se verán más golpeadas al recibir el impacto de las alzas de precios en alimentos, medicinas, pasajes, ropa. Esto hace prever un incremento de la protesta social en demanda de mejores salarios, por ejemplo, mientras que las soluciones que el gobierno ofrecerá, difícilmente se encontrará dentro del terreno de la conciliación. Por el contrario, con una limitada capacidad de maniobra, se espera que el gobierno recurra aun más a la satanización y criminalización de la protesta; apelando a la acción de los grupos gansteriles parapolíticos para que realicen una parte del trabajo sucio de represión, persecución y amedrentamiento del electorado.
El empobrecimiento generalizado de la población es la consecuencia, es la perspectiva más previsible de este proceso Así mismo es previsible que esta situación, aunada a la insatisfacción de la población por el racionamiento eléctrico, la escasez de agua, la ineficiencia de los servicios públicos, las denuncias sobre corrupción galopante, produzcan una respuesta del electorado contraria a los intereses del régimen, como estamos seguros ocurrirá el 26 de septiembre. Sin embargo, este régimen no se resignará, pues tiene la convicción de que una pérdida o una merma considerable de su poder en la Asamblea Nacional significarían un freno definitivo en el proceso de destrucción, marginalización y empobrecimiento que se adelanta desde Miraflores. Frente a todo ello, el compromiso que tenemos es la UNIDAD.

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