COMO VAYAMOS VINIENDO…

A propósito de las leyes especiales de supresión y liquidación de una parte importante de las instituciones públicas estadales, las respuestas dadas por los representantes gubernamentales y los parlamentarios estadales; también autoridades gubernamentales bajo el concepto de “un sólo gobierno”, frente al reclamo del personal cesanteado, son propias de la filosofía de Eudomar Santos…, la respuesta más genérica ha sido, según estos, la creación de “las empresas socialistas”.
Uno pudiera estar de acuerdo con el estímulo a las más variadas formas de impulso a la actividad socio productiva; como estas de las empresas socialistas, sólo que ellas han debido estar creadas con suficiente antelación, de cara a lo que parecía ineludible; la reducción de la nómina de empleados vista la incapacidad (o indisposición) gubernamental para asumir los compromisos contractuales que de ello se derivaban. Que la crisis los tomó por sorpresa… (¡!). El argumento pudiera ser válido para quien gerencia una bodega. Pero, vistas las dimensiones de la crisis mundial desatada desde mediados del pasado año, resultaba de Perogrullo para un gerente público deducir que ello afectaría a Venezuela, más aún si se le sumaba la caída en los precios del petróleo y el consiguiente recorte presupuestario ejecutado en función de esta variable, en el contexto de una economía dependiente de la renta petrolera, como la nuestra.
Un empleo seguro y no una esperanza (o aventura) es lo que requiere la gran cantidad de cesanteados de las instituciones u organismos liquidados. Un empleo seguro en las empresas socialistas pasa por demostrar el éxito que han tenido experiencias similares en el estado, basadas en el funcionamiento autogestionario de las mismas, derivada del sostenimiento de niveles de producción y comercialización que garanticen su permanencia en el mercado, más allá del subsidio proveniente de fondos públicos que le hagan sobrevivir en el mercado.
Esto que es una reflexión general sobre iniciativas como las que se anuncian, en el caso concreto de las que, según, absorberán la mano de obra cesante, adquiere mayor relevancia, dado que ellas debieran estar en pleno funcionamiento para evidenciar sus virtudes y carencias, facilitando con ello la intervención oportuna que pueda orientar su actuación y, más aun, valorar el potencial que tienen para absorber la mano de obra cesanteada. Comparto entonces la preocupación de muchos de los cesanteados, pues el cementerio está lleno de cadáveres de cooperativas, empresas mixtas, empresas de producción social, como para que el susto no invada a quienes han visto quebrantada, de forma abrupta, su estabilidad socio económica.
Si la respuesta dada desde las altas esferas del un sólo gobierno es reveladora de lo acuñada que es está la filosofía del célebre personaje en ese nivel, no lo es menos la esperanza dada a los cesanteados acerca del reenganche, pues éste sería imposible de materializarse dado que las instancias en las que se pide el reenganche sencillamente no existen; están en pleno proceso de liquidación, y adicionalmente a eso, ha sido ratificado por voceros estadales y nacionales la existencia de una insuficiencia presupuestaria que impide, materialmente, que ello tenga viabilidad financiera.
Lo ideal habría sido que, visto el inminente reajuste en la estructura de la administración pública estadal, se desarrollará un vigoroso programa de formación de emprendedores, con miras a asegurar la reinserción laboral del personal que, eventualmente, quedaría cesante como resultado de la entrada en vigencia de la ley a la que hice referencia al iniciar esta esquela. Este programa, que aun sigue siendo pertinente, ha debido contar con el concurso de las instituciones universitarias, las organizaciones no gubernamentales y las empresas privadas con experiencia en la materia, quienes junto con la plataforma de apoyo a la mipyme del Estado, tienen la obligación de ofrecer las más variadas alternativas de formación emprendedora, financiamiento y acompañamiento que puedan dar como resultado la creación de iniciativas de negocio estables y productivas.
Junto a los reclamos que sostienen los trabajadores cesanteados, ha de surgir un liderazgo que sostenga con firmeza la lucha emprendida y promueva, adicionalmente, soluciones creativas a los problemas planteados, desvinculadas del suspiro por la intervención presidencial, pues no ha de quedar duda de que estas medidas se inscriben dentro de una política nacional, de lo contrario les quedará esperar que en un próximo anuncio les digan, calma compatriotas, como vayamos viniendo vamos viendo.

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