EL RETO DE LA OPOSICIÓN

Si sobre algo he venido insistiendo desde este espacio, es sobre el estrepitoso fracaso del régimen, cuestión que sólo los más conspicuos chavistas se niegan a admitir y, como en la cuarta, juegan a maquillar cifras, a divulgar datos falsos y a subestimar el descontento. Pareciera que, en la lógica de los gobernantes, independientemente de sus definiciones políticas, está el negar la realidad de lo que ocurre. Todo tiene su explicación en el saboteo, en las guarimbas, en los gobiernos anteriores y, muchos ilusos, atinan a señalar que es culpa de los que acompañan al presidente porque él es bueno.
Por donde se le mire no hay forma de encontrar “avances” favorables al pueblo venezolano. La inseguridad es una realidad creciente de la que es casi imposible que familia alguna se encuentre exenta, el deterioro del ingreso del venezolano, derivado de la capacidad adquisitiva de la moneda, con todo y que sea fuerte, mantiene sumida en la pobreza a una alta proporción de los nacionales, los servicios públicos son una calamidad (valga señalar como ejemplos el de la electricidad, así como los hospitales y centros públicos de salud, la vialidad, entre otros), el saneamiento y la trasparencia en la administración pública brilla por su ausencia y hoy se observa a los nuevos ricos de la boliburguesía exhibiendo sus fortunas, sin pudor alguno, en lo que significa una elevación de los hechos de corrupción, la ausencia de separación de autonomía en los poderes públicos es una realidad que no admite discusión alguna, así como el propio fracaso en el establecimiento de un régimen participativo y democrático, pues la participación se reduce a lo que el yo supremo defina.
Frente a esta realidad, no obstante el incremento de la represión a cualquier forma de disidencia política, el descontento avanza de manera significativa expresándose de diversas formas, produciendo desprendimientos del propio chavismo, vista la imposibilidad de éste de satisfacer los más elementales derechos y reivindicaciones ciudadanas y de entender que se requiere un gobierno para todos los venezolanos.
Le toca a la oposición venezolana convertirse en una verdadera alternativa de cambio, lo cual pasa por consolidar las iniciativas unitarias que se adelantan y presentar formulas únicas para cada cargo de elección popular en juego. Apresurar el paso en el establecimiento de una infraestructura organizativa, en la construcción de un programa alternativo, así como de un plan de luchas que inserte a la vanguardia política en la dinámica concreta de los reclamos y las necesidades cotidianas del pueblo, son decisiones que no admiten mayor dilación.
Esto supone un alto grado de desprendimiento político en aras de fortalecer la unidad, entendiendo que, más allá de la sobrevivencia de los partidos, está el rescate de los derechos constitucionales, la restitución del estado de derecho, cosa que ninguna fuerza política por sí sola podrá lograrlo. Además del desprendimiento, también se requiere una alta dosis de cordura para proponer los mejores cuadros para cada uno de los cargos y para entender que sólo podrá ser uno el que, definitivamente, reciba el respaldo de las fuerzas políticas opositoras y, finalmente, remar en una sola dirección, tanto en discurso como en los hechos, para conquistar una nueva mayoría nacional en la que tengan cabida todos los venezolanos.
Cantaura 27 años después: En la memoria de los revolucionarios, de los demócratas y de buena parte de los venezolanos aun queda el amargo recuerdo de la masacre de Cantaura. En 1982, un 4 de octubre, 23 guerrilleros, pertenecientes al Frente “Américo Silva” de Bandera Roja, fueron vilmente asesinados por el régimen de turno. Si bien estaban levantados en armas, la sorpresa en el ataque, la desproporción de las fuerzas represivas frente al pequeño grupo de combatientes y el asesinato de aquellos que fueron capturados con vida, dan cuenta de una masacre que, para entonces, pretendió desmoralizar e intimidar a Bandera Roja, así como hoy, haciendo uso de diversos métodos, se pretende intimidar a quienes luchan por una verdadera democracia popular. Más allá de usar este crimen para arroparse con banderas revolucionarias y hacer politiquería, reclamamos justicia!.

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